Según los planes previstos las tropas aerotransportadas aladas, se lanzaron sobre territorio tritón de madrugada. Ya en ese momento empezaron los problemas ya que un avión fue derribado y se perdieron los explosivos para demoler las obras de la presa. También se perdieron 20 hombres, pero no hay mejor forma de honrarles que cumpliendo la misión sin mirar atrás.
Después de agruparse se desplegaron para tomar posiciones e impedir la construcción de la presa. Las primeras operaciones dieron sus frutos, consiguiendo robar los explosivos del almacén tritón antes de que llegaran los tritones.
Pronto empezaron a fallar las comunicaciones, tardando varias horas en ser restablecidos. Eliminado el factor sorpresa y habiendo sido previsor el comandante tritón, los alados se vieron abocados a un avance duro en el que hubo grandes bajas. Avanzando metro a metro contra unas defensas bien atrincheradas el objetivo se veía cada hora más lejos.
Visto que era imposible conseguir demoler la presa, el comandante alado decidió una retirada ordenada. Una vez replegados fueron evacuados en helicóptero, desapareciendo con tanto sigilo como llegaron.
